Las preguntas que comienzan con “¿Qué pasaría si…?” representan el motor más poderoso del pensamiento científico. En efecto, los grandes descubrimientos nacieron de mentes que se atrevieron a imaginar escenarios imposibles. Einstein revolucionó la física preguntándose qué vería si viajara junto a un rayo de luz.

Ciencia rigurosa, imaginación libre

Cada escenario hipotético que exploramos se fundamenta en principios científicos verificables y teorías aceptadas. Sin embargo, nos permitimos especular donde la ciencia actual no tiene respuestas definitivas. Distinguimos claramente entre lo que sabemos con certeza y lo que constituye extrapolación razonable basada en evidencia.