Científicos detectaron criovolcanes activos en 3I/ATLAS, el tercer objeto interestelar confirmado visitando nuestro sistema solar. Las observaciones del Telescopio Joan Oró en España revelaron jets de gas y polvo brotando violentamente de su superficie, desmintiendo teorías de origen artificial propuestas por algunos investigadores. El cometa alcanzó su perihelio el 29 de octubre de 2025 a 1.36 unidades astronómicas del Sol.
El análisis espectroscópico comparando la luz reflejada del cometa con meteoritos terrestres reveló una composición similar a condritas carbonáceas, meteoritos primitivos ricos en metales como hierro y níquel. Este interior metálico explica la actividad volcánica sostenida, mientras que la ausencia de un manto protector de polvo permitió una activación superficial global sin precedentes.
El equipo liderado por Josep Trigo-Rodríguez del Instituto de Ciencias del Espacio en Barcelona publicó los hallazgos en arXiv. Múltiples observatorios documentaron el fenómeno: el Telescopio Espacial Hubble capturó imágenes de alta resolución mostrando la coma con forma de lágrima, mientras que la misión Juice de ESA hacia Júpiter registró la coma brillante y dos colas simultáneas. El cometa pasará cerca de la Tierra el 19 de diciembre de 2025 a 270 millones de kilómetros.
Explosión superficial global revela interior rico en metales primitivos
Cuando 3I/ATLAS se aproximó a 2.5 unidades astronómicas del Sol, experimentó un incremento agudo y sostenido de brillo. El nivel de luminosidad mantenido indica que no sufrió una explosión súbita, sino que la evidencia sugiere una erupción a través de toda la capa superficial de hielo de agua. El criovolcanismo es la explicación más probable para el brillo sostenido observado.
Los volcanes de hielo operan con principios similares a los volcanes terrestres pero con materiales opuestos. Durante el criovolcanismo, agua líquida y vaporosa junto con otros materiales son expulsados desde el interior del cuerpo cósmico. El proceso involucra dióxido de carbono enterrado debajo de la superficie que reacciona con sulfuros de níquel y hierro, mientras el calor solar activa la sublimación generando presión interna suficiente para disparar jets helados al espacio.
La ausencia de manto de polvo protector distingue a 3I/ATLAS de los cometas del sistema solar. Esta característica permitió que la activación global fuera posible cuando la superficie se calentó. Los cometas típicos desarrollan una corteza polvorienta que regula la liberación de gases, pero sin esta barrera, 3I/ATLAS liberó material de manera dramática y continua.
El mecanismo funciona cuando agua líquida o salmueras penetran el interior, corroendo los granos ricos en hierro y níquel. Las reacciones químicas desencadenadas liberan más gas y polvo, impulsando las erupciones de forma continua. Este mecanismo explica la emisión sostenida observada durante semanas y sugiere que procesos similares podrían ocurrir en objetos transneptunianos del Sistema Solar exterior.
“Siendo un cometa formado en un sistema planetario remoto, es notable que la mezcla de materiales que forman la superficie del cuerpo tenga semejanza con objetos transneptunianos, cuerpos formados a gran distancia en nuestro propio sistema.”
Josep Trigo-Rodríguez, investigador principal, Instituto de Ciencias del Espacio CSIC/IEEC, España
Esta semejanza resultó de la comparación espectral con la colección antártica de meteoritos de NASA. El espectro de luz reflejada coincide con condritas carbonáceas tipo CR, meteoritos que representan los materiales más antiguos y primitivos del universo y preservan la composición química de la nebulosa solar primordial prácticamente intacta.
El alto contenido metálico ayuda a explicar la actividad volcánica potente del cometa. A medida que la superficie se calienta, el hielo se convierte en agua que comienza a corroer los granos metálicos finos dentro del cometa. Esta corrosión libera gases adicionales que alimentan erupciones continuas, creando un ciclo que se autoperpetúa mientras recibe calor solar.
Hubble y flotilla de naves espaciales documentan visitante interestelar
| Característica | Especificación |
|---|---|
| Descubrimiento | 1 julio 2025, ATLAS Chile |
| Clasificación | Tercer objeto interestelar confirmado |
| Perihelio | 29 octubre 2025 (1.36 UA del Sol) |
| Paso cercano Tierra | 19 diciembre 2025 (270 millones km) |
| Diámetro núcleo | 440 metros – 5.6 kilómetros (estimado) |
| Velocidad entrada | 210,000 km/h |
| Edad estimada | 3-14 mil millones de años |
| Composición | Condrita carbonácea tipo CR (rica en Fe, Ni) |
| Gases detectados | CO₂ (dominante), H₂O, CO, OCS |
| Magnitud aparente | 9-11 (perihelio), 11-12 (diciembre) |
| Trayectoria | Hiperbólica (no retornará) |
| Próximo encuentro | Júpiter, marzo 2026 (0.36 UA) |
Campaña observacional sin precedentes
El sistema ATLAS financiado por NASA en Río Hurtado, Chile, descubrió el cometa el 1 de julio de 2025. Este telescopio forma parte de la red de alerta temprana de impactos asteroidales, y las observaciones de seguimiento confirmaron una órbita fuertemente hiperbólica que demuestra claramente el origen interestelar inequívoco del objeto.
Apenas tres semanas después, Hubble observó 3I/ATLAS el 21 de julio cuando estaba a 446 millones de kilómetros de la Tierra. Las imágenes revelaron la coma con forma de lágrima y un cocoon de polvo característico. Una nueva observación el 30 de noviembre capturó el objeto a 286 millones de kilómetros, y la Cámara de Campo Amplio 3 proporcionó la vista más clara hasta la fecha.
Simultáneamente, la misión Psyche de NASA, en su ruta hacia un asteroide metálico, rastreó el cometa durante ocho horas. Las cámaras registraron a 3I/ATLAS como un punto débil móvil con coma circundante desde aproximadamente 53 millones de kilómetros. Estas observaciones ayudaron a refinar la trayectoria y caracterizar el tamaño y densidad de la coma.
Por su parte, el Observatorio espacial James Webb capturó espectros infrarrojos del cometa que revelaron información crucial. El espectrógrafo NIRSpec detectó dióxido de carbono dominante en la coma, además de identificar agua, monóxido de carbono, sulfuro de carbonilo y granos helados. Esta composición química proporciona pistas valiosas sobre el origen del objeto en otro sistema estelar.
En un logro histórico, el radiotelescopio MeerKAT en Sudáfrica detectó la primera emisión radio de un cometa interestelar. La señal no es una transmisión tecnológica sino una firma espectral natural producida por radicales hidroxilo que se generan cuando la luz solar rompe las moléculas de agua. Esta detección confirma independientemente la desgasificación vigorosa de agua del núcleo.
“Los visitantes interestelares como 3I/ATLAS continúan desafiando y refinando nuestra comprensión de la formación de sistemas planetarios y la evolución química de cuerpos pequeños. Cada objeto recién descubierto revela propiedades inesperadas que prueban y expanden modelos actuales.”
Autores del estudio publicado en arXiv, noviembre 2025
La misión Juice de ESA también contribuyó significativamente utilizando cinco instrumentos científicos para estudiar 3I/ATLAS. Las observaciones en noviembre capturaron el objeto desde 66 millones de kilómetros, y la imagen NavCam muestra claramente la coma brillante y la estructura de dos colas: una cola de plasma compuesta por gas eléctricamente cargado que se extiende hacia arriba, y una cola de polvo más tenue hecha de partículas sólidas que apunta hacia abajo a la izquierda.
Los datos completos de Juice, incluyendo imágenes de la cámara óptica de alta resolución, llegarán en febrero de 2026, ya que la nave actualmente usa su antena principal como escudo solar. Esta información adicional sobre composición y partículas proporcionará pistas más detalladas sobre el origen del cometa y revelará más sobre el sistema estelar donde se formó.
Durante octubre, rovers y orbitadores en Marte también documentaron el paso cercano del cometa. El Mars Reconnaissance Orbiter capturó imágenes desde 29 millones de kilómetros, mientras que MAVEN fotografió los átomos de hidrógeno rodeando el cometa con su instrumento ultravioleta. El rover Perseverance pausó su exploración para captar una imagen con Mastcam desde la superficie marciana.
Paralelamente, el Observatorio SPHEREx de NASA recopiló datos durante una semana completa en agosto. Su instrumento infrarrojo cercano detectó dióxido de carbono en la coma e identificó hielo de agua en el núcleo mediante análisis de luz reflejada. La capacidad multiespectral de SPHEREx permite determinar la composición química detallada del material expulsado, complementando las observaciones de otros instrumentos.
Sin embargo, el tamaño exacto del núcleo permanece incierto debido al brillo de la coma circundante. Las estimaciones actuales varían ampliamente desde 440 metros hasta 5.6 kilómetros de diámetro. Las imágenes de Hubble sugieren que el límite superior probablemente no excede 3.5 kilómetros, y el núcleo real probablemente está en el extremo inferior del rango estimado.
Los estudios sugieren que la formación de 3I/ATLAS ocurrió hace aproximadamente 3 a 14 mil millones de años, según dos investigaciones independientes publicadas a mediados de 2025. El objeto puede ser más antiguo que nuestro Sistema Solar completo y ha vagado por la galaxia durante eones antes de este encuentro fortuito. Su trayectoria sugiere pertenencia a la población de disco grueso de la Vía Láctea, sistemas estelares más antiguos y lentos.
La estrella anfitriona original probablemente era parte de estos sistemas estelares más antiguos que se mueven más lentamente y rotan de manera diferente a nuestro Sol. El cometa fue expulsado durante la formación planetaria o un encuentro gravitacional posterior, viajando por el espacio interestelar hasta ingresar en la influencia gravitacional del Sol.
Al ingresar al Sistema Solar, la velocidad alcanzó aproximadamente 210,000 kilómetros por hora. La trayectoria hiperbólica significa que nunca regresará después de salir: pasará cerca de Júpiter en marzo de 2026 a 0.36 unidades astronómicas y posteriormente desaparecerá de regreso al espacio interestelar para siempre.
En cuanto a su visibilidad, la magnitud aparente alcanzó un pico de 9-11 alrededor del perihelio, pero ya se desvaneció a magnitud 11-12 en diciembre, haciéndolo invisible a simple vista. Los telescopios medianos bajo cielos oscuros aún pueden detectarlo como una mancha difusa, aunque su visibilidad continuará disminuyendo a medida que se aleja del Sol.
Este descubrimiento contradice el modelo estándar de formación cometaria. En lugar de una amalgama uniforme de roca, hielo y pocos metales, la composición resulta ser mucho más diversa. Los cometas pueden comenzar sus vidas bajo circunstancias mucho más variadas, y la formación planetaria produce cuerpos similares en diferentes sistemas estelares, sugiriendo principios universales en la creación de mundos helados.
Enlaces de interés:
- Cometa 3I/ATLAS – NASA Science
- Cometa interestelar 3I/ATLAS erupcionando volcanes de hielo (Live Science)
- Objeto interestelar cubierto en volcanes helados (Phys.org)
- 3I/ATLAS cubierto en volcanes de hielo (Popular Science)
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