Hace 66 millones de años, un asteroide de 14 kilómetros de diámetro impactó la Tierra con la fuerza de 10 mil millones de bombas atómicas. El polvo y hollín lanzados a la atmósfera sumieron al planeta en oscuridad. La fotosíntesis se detuvo, las plantas murieron, y con ellas los animales que se alimentaban de ellas. Aproximadamente 90% de todas las especies desaparecieron, incluyendo todos los dinosaurios no aviares. Cuando el polvo se asentó, los mamíferos sobrevivientes florecieron, incluyendo pequeñas criaturas similares a musarañas que eventualmente evolucionarían en primates y finalmente en humanos. Pero esta catástrofe que pareció el fin del mundo creó las condiciones precisas para nuestra existencia.
Imaginar un mundo alternativo donde el asteroide falló su objetivo plantea preguntas filosóficas profundas sobre evolución. Si los dinosaurios hubieran sobrevivido, ¿habrían evolucionado raptores altamente desarrollados plantando su bandera en la Luna? ¿Existirían científicos dinosaurios descubriendo la relatividad o discutiendo un mundo hipotético donde increíblemente los mamíferos tomaron control de la Tierra? Esto podría sonar a mala ciencia ficción. Sin embargo, toca cuestiones fundamentales sobre si la humanidad está aquí por mero azar o si la evolución de usuarios de herramientas inteligentes era inevitable. La biología de un animal limita drásticamente la dirección de su evolución. Tu punto de partida determina tus puntos finales posibles. No todos los caminos evolutivos están abiertos a todas las especies.
La respuesta corta y probablemente decepcionante es que los humanos no existiríamos. Los mamíferos permanecerían como criaturas pequeñas relegadas a nichos ecológicos marginales. Los dinosaurios continuarían dominando todos los ecosistemas terrestres principales. Pero la pregunta más interesante es si los dinosaurios mismos habrían evolucionado hacia formas de inteligencia comparable a la humana. La evidencia científica sugiere que aunque teóricamente posible, esto era extremadamente improbable. Los dinosaurios tenían limitaciones biológicas fundamentales que hacían improbable la evolución hacia herramientas, lenguaje complejo y civilización. La anatomía reptiliana y el metabolismo de sangre fría creaban restricciones que ninguna cantidad de tiempo podría superar fácilmente.
El paleontólogo Paul Sereno, profesor de biología en la Universidad de Chicago, explica la situación con claridad: “Evolucionamos en un mundo mamífero imposible de haber ocurrido con grandes dinosaurios no aviares corriendo por todos lados. No somos inevitables”. Esta afirmación captura la esencia del problema. Los mamíferos solo pudieron diversificarse y desarrollar cerebros grandes después de que los dinosaurios se extinguieron. Durante 165 millones de años de dominio de dinosaurios, los mamíferos permanecieron pequeños, nocturnos y limitados. La extinción de dinosaurios terrestres, y posiblemente la extinción de un grupo competidor de mamíferos, dio a nuestros ancestros primates la oportunidad de prosperar y evolucionar. Sin ese evento catastrófico, nunca habríamos tenido nuestra oportunidad.
💡 DATO CIENTÍFICO: El Troodon – El Dinosaurio Más Inteligente
El Troodon formosus vivió hace 77-75 millones de años en Norteamérica. Su cociente de encefalización era comparable al de algunas aves modernas. Poseía visión binocular (como la nuestra), ojos enormes adaptados para caza nocturna, y garras prensiles con un dedo parcialmente oponible. Los paleontólogos estiman que su inteligencia era similar a la de una zarigüeya moderna. Construía nidos comunales y probablemente cuidaba cooperativamente a sus crías. ¡Era el Einstein del Cretácico!
🔬 El Experimento Mental del Dinosauroide: Cuando la Ciencia Especula
En 1982, el paleontólogo Dale Russell del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Ottawa realizó un experimento intelectual audaz. Junto con el taxidermista Ron Séguin, Russell publicó un artículo titulado “Reconstrucción del pequeño terópodo cretácico Stenonychosaurus inequalis y un dinosauroide hipotético”. La primera parte del trabajo discutía la reconstrucción de un modelo a tamaño natural del Stenonychosaurus, ahora conocido como Troodon. Este pequeño dinosaurio carnívoro de 1.2 metros de altura y 70 kilogramos tenía características notables. Poseía uno de los ratios cerebro-cuerpo más grandes de cualquier dinosaurio. Su cerebro era seis veces mayor que el de otros dinosaurios en relación con su tamaño corporal.
El Troodon exhibía características sorprendentemente avanzadas para un reptil mesozoico. Tenía visión binocular con ojos grandes orientados hacia adelante. Poseía garras prensiles con un dedo parcialmente oponible. Era un cazador nocturno o crepuscular de presas pequeñas como mamíferos primitivos y lagartijas. Su cociente de encefalización, aunque bajo comparado con humanos, era notable para un dinosaurio. Russell calculó que si las tendencias evolutivas hubieran continuado, un descendiente moderno del Troodon podría tener una cavidad craneal de 1,100 centímetros cúbicos. Esto sería comparable al volumen cerebral humano promedio. La inteligencia del Troodon original era probablemente similar a la de una zarigüeya moderna.
La segunda parte del artículo presentaba el controvertido “dinosauroide”. Russell imaginó cómo un descendiente evolucionado del Troodon podría verse después de 66 millones de años adicionales de evolución. El modelo resultante era perturbadoramente humanoide. Medía aproximadamente 1.4 metros de altura con postura erguida. Tenía un cráneo bulboso para acomodar un cerebro expandido. Poseía ojos grandes orientados hacia adelante y tres dedos con pulgares oponibles en cada mano. La criatura no tenía cola externa, similar a los humanos. Su piel era escamosa y carecía de genitales externos visibles. Se reproducía mediante huevos y alimentaba a sus crías por regurgitación.
“Si las tendencias evolutivas en el tamaño cerebral de los dinosaurios terópodos hubieran continuado hasta el presente, la cavidad craneal podría medir ahora 1,100 centímetros cúbicos, comparable a la de un humano. La forma corporal de Homo sapiens es posible porque existe. En la medida que es aproximada por la del dinosauroide, este último también se convierte en una configuración biofísica plausible.” — Dale Russell, paleontólogo, 1982
El dinosauroide generó reacciones extremadamente divididas en la comunidad científica. Algunos paleontólogos lo consideraron una provocación intelectual fascinante. Otros lo ridiculizaron como ejercicio especulativo sin base científica sólida. Russell admitió años después que casi decidió no publicar el trabajo por los efectos dañinos que podría tener en la credibilidad de su investigación general. El concepto fue influenciado por el interés de Russell en la búsqueda de inteligencia extraterrestres y su correspondencia con Carl Sagan. En 1977, Sagan había especulado sobre dinosaurios inteligentes en su libro “Los Dragones del Edén”. Russell participaba activamente en el programa SETI durante los años ochenta.
☄️ EVENTO CLAVE: El Impacto del Asteroide de Chicxulub
Hace 66 millones de años, un asteroide de 10-15 km de diámetro impactó la península de Yucatán, México, creando el cráter de Chicxulub (180 km de diámetro). La energía liberada fue equivalente a 10 mil millones de bombas de Hiroshima. El impacto vaporizó rocas ricas en azufre, lanzando 200 mil millones de toneladas de dióxido de azufre a la atmósfera. La temperatura global cayó 28°C. La oscuridad duró años. El 75% de todas las especies se extinguieron, incluyendo todos los dinosaurios no aviares. Este evento abrió el camino para el dominio de los mamíferos.
Las críticas principales al dinosauroide se centraron en su apariencia excesivamente antropomórfica. Gregory Paul y Thomas Holtz lo describieron como “sospechosamente humano”. Darren Naish argumentó que un troodóntido de cerebro grande mantendría un plan corporal de terópodo más estándar. Tendría postura horizontal, cola larga y probablemente manipularía objetos con el hocico y patas al estilo de un pájaro moderno. No usaría manos humanoides. La forma bípeda erguida sin cola sería biomecánicamente problemática para una criatura descendiente de dinosaurios. El modelo reflejaba más las expectativas humanas sobre inteligencia que extrapolación genuina de tendencias evolutivas reptilianas. Sin embargo, el dinosauroide logró su objetivo de generar conversación sobre evolución convergente e inteligencia.
🚫 Por Qué Los Dinosaurios Probablemente Nunca Habrían Desarrollado Inteligencia Humana
La biología fundamental de los dinosaurios creaba restricciones severas en sus posibles caminos evolutivos. Considera el tamaño corporal. Comenzando en el Jurásico, los dinosaurios saurópodos como Brontosaurio evolucionaron en gigantes de 30 a 50 toneladas. Alcanzaban hasta 30 metros de longitud, diez veces el peso de un elefante y tan largos como una ballena azul. Esto ocurrió en múltiples grupos incluyendo Diplodocidae, Brachiosauridae, Turiasauridae, Mamenchisauridae y Titanosauria. Sucedió en diferentes continentes, en diferentes épocas y en diferentes climas desde desiertos hasta selvas tropicales. Pero otros dinosaurios viviendo en esos mismos ambientes nunca se volvieron supergigantes. El hilo común era que todos eran saurópodos.
Los mamíferos tomaron un camino completamente diferente. Nunca evolucionaron herbívoros y carnívoros supergigantes como los dinosaurios. Pero repetidamente evolucionaron cerebros masivos. Cerebros enormes, tan grandes o más grandes que los nuestros, evolucionaron en orcas, cachalotes, ballenas barbadas, elefantes, focas leopardo y simios. Hoy, algunos descendientes de dinosaurios como cuervos y loros tienen cerebros complejos. Pueden usar herramientas, hablar y contar. Pero son los mamíferos como simios, elefantes y delfines los que evolucionaron los cerebros más grandes y comportamientos más complejos. Los mamíferos parecen tener ventajas inherentes para evolucionar inteligencia alta. Su metabolismo endotérmico proporciona energía constante para mantener tejido cerebral costoso.
La historia evolutiva de los primates sugiere que incluso con los dinosaurios extintos, nuestra evolución fue cualquier cosa menos inevitable. Cuando los monos alcanzaron Sudamérica hace 35 millones de años, simplemente evolucionaron en más especies de monos. Los primates llegaron a Norteamérica al menos tres veces separadas: hace 55 millones, 50 millones y 20 millones de años. Sin embargo, no evolucionaron en especies que fabrican armas nucleares y teléfonos inteligentes. En cambio, por razones que no entendemos completamente, se extinguieron. En África y solo en África, la evolución de primates tomó una dirección única. Algo sobre la fauna, flora o geografía de África impulsó la evolución de simios: primates terrestres, de cuerpo grande, cerebro grande y usuarios de herramientas.
“Es poco probable que los mamíferos los hubieran desplazado. Los dinosaurios monopolizaron sus ambientes hasta el final, cuando el asteroide impactó. Mientras tanto, los mamíferos tenían diferentes restricciones. Nunca evolucionaron herbívoros y carnívoros supergigantes. Pero repetidamente evolucionaron cerebros grandes. Cerebros masivos evolucionaron en orcas, cachalotes, ballenas barbadas, elefantes, focas leopardo y simios.” — Nicholas Longrich, paleontólogo Universidad de Bath
🦕 DATO CIENTÍFICO: Los Gigantes del Jurásico – Saurópodos
Los saurópodos fueron los animales terrestres más grandes que jamás existieron. El Argentinosaurus pesaba entre 60-100 toneladas (¡como 15 elefantes!). El Diplodocus medía 30 metros de largo. Su secreto: huesos huecos llenos de aire (como las aves modernas), cuellos extremadamente largos, y un sistema respiratorio super eficiente con sacos aéreos. Tragaban piedras (gastrolitos) para ayudar a digerir plantas. ¡Un Brachiosaurus consumía 200 kg de vegetación al día! Sus corazones debían bombear sangre hasta 9 metros de altura. Estos gigantes dominaron la Tierra durante 140 millones de años.
Incluso con dinosaurios extintos, nuestra evolución necesitó la combinación correcta de oportunidad y suerte. Los puntos de partida evolutivos limitan puntos finales pero no los garantizan. Steve Jobs, Bill Gates y Mark Zuckerberg todos abandonaron la universidad. Pero si abandonar automáticamente te hiciera multimillonario, cada desertor universitario sería rico. Incluso comenzando en el lugar correcto, necesitas algo más: cierta cantidad de oportunidad, suerte o más probablemente ambas. Un posible punto final para primates éramos nosotros. Pero no todos los primates están destinados a evolucionar en algo como nosotros o incluso sobrevivir a largo plazo. Somos solo una especie de miles que han existido durante los últimos 55 millones de años, y de lejos la más inusual.
Los dinosaurios enfrentaban limitaciones adicionales significativas. Su anatomía básica estaba optimizada para diferentes estrategias de supervivencia. Los terópodos grandes como Tiranosaurio tenían cráneos masivos con mandíbulas poderosas. Esta configuración era excelente para caza de presas grandes. Pero cabezas gigantes y cuellos musculosos gruesos son incompatibles con cerebros extremadamente grandes. Los mamíferos pueden soportar cabezas relativamente grandes porque sus cuellos son más flexibles y su estructura esquelética diferente. Los dinosaurios terópodos pequeños como Troodon tenían mejor proporción cabeza-cuerpo. Pero incluso estos enfrentaban restricciones. Sus extremidades delanteras estaban adaptadas para agarrar presas, no para manipulación fina de herramientas.
El metabolismo también importa crucialmente. Los mamíferos son endotérmicos con metabolismo alto y constante. Esto permite mantener tejido cerebral que consume hasta 20% de nuestra energía total en reposo. Los dinosaurios probablemente tenían metabolismo intermedio entre reptiles modernos y mamíferos. Evidencia fósil sugiere que algunos dinosaurios eran mesotérmicos: más activos que reptiles pero no tan metabólicamente intensivos como mamíferos. Mantener un cerebro humano-equivalente requeriría gasto energético masivo. Un dinosaurio necesitaría ingesta calórica sustancialmente mayor que reptiles actuales. Esto limitaría severamente dónde y cómo podrían vivir. Los ambientes fríos serían particularmente desafiantes sin pelaje aislante o metabolismo endotérmico completo.
🧬 DATO CIENTÍFICO: El Dominio de los Dinosaurios
Los dinosaurios dominaron la Tierra durante 165 millones de años (desde hace 230 millones hasta hace 66 millones de años). Para poner esto en perspectiva: ¡los humanos modernos (Homo sapiens) solo llevamos 300,000 años! Durante la era de los dinosaurios existieron más de 1,000 especies diferentes identificadas hasta ahora. Habitaron todos los continentes, incluyendo la Antártida (que entonces era tropical ). El período Cretácico tardío fue su época dorada con la mayor diversidad. Compartieron el planeta con pterosaurios en el aire y reptiles marinos gigantes en los océanos. ¡Su reinado fue 550 veces más largo que toda la existencia humana!
La estructura social también juega rol importante en evolución de inteligencia. Primates, elefantes, delfines y ballenas son altamente sociales. Navegar jerarquías sociales complejas requiere inteligencia considerable. Evidencia fósil indica que algunos dinosaurios eran sociales. Troodon construía nidos comunales y posiblemente cuidaba cooperativamente crías. Pero la complejidad social de dinosaurios probablemente no alcanzaba niveles de primates o delfines modernos. Sin embargo, es teóricamente posible que dado suficiente tiempo, algunos linajes de dinosaurios hubieran desarrollado sociedades más complejas. Las aves modernas, descendientes directos de dinosaurios, exhiben comportamientos sociales sofisticados. Cuervos y loros tienen culturas transmitidas entre generaciones. Usan herramientas rudimentarias y resuelven problemas complejos.
Steve Brusatte, paleontólogo en la Universidad de Edimburgo, ofrece una perspectiva equilibrada sobre la posibilidad de inteligencia en dinosaurios: “Los dinosaurios que viven hoy en día, las aves, son realmente inteligentes. De hecho, tienen más neuronas en sus cerebros que los mamíferos, en promedio. ¿Pero podrían las aves algún día alcanzar cognición similar a la humana? No lo sé. Probablemente se necesitarían millones de años más de evolución, y aun así no hay garantías”. Esta admisión de incertidumbre es científicamente honesta. La inteligencia aviar es impresionante pero cualitativamente diferente de la inteligencia de mamíferos. Los cuervos pueden usar herramientas y los loros pueden hablar, pero ninguno muestra señales de desarrollar lenguaje abstracto o tecnología.
Un estudio de 2023 concluyó que ni Troodon ni ningún otro dinosaurio podría haber iniciado un linaje similar a primates que evolucionara a nivel humano de inteligencia. Los investigadores analizaron las limitaciones neuroanatómicas, metabólicas y ecológicas. Determinaron que las diferencias fundamentales entre dinosaurios y mamíferos hacían extremadamente improbable la convergencia hacia inteligencia tipo humano. Las aves modernas, aunque inteligentes, están limitadas por su plan corporal aviar. Necesitan mantener cuerpos ligeros para volar. Esto restringe severamente el tamaño cerebral máximo posible. Las aves no voladoras como avestruces y emúes podrían teóricamente evolucionar cerebros más grandes. Pero hasta ahora ninguna ha mostrado tendencia en esa dirección.
🦖 DATO CIENTÍFICO: Tyrannosaurus Rex – El Rey Depredador
El T-Rex vivió hace 68-66 millones de años (¡los últimos dinosaurios en existir!). Medía 12 metros de largo y 4 metros de alto. Pesaba 8-9 toneladas. Su mordida era la más poderosa de cualquier animal terrestre: 57,000 newtons de fuerza (¡3 veces más fuerte que un tiburón blanco!). Podía tragar 230 kg de carne en una sola mordida. Tenía brazos diminutos (solo 1 metro) pero increíblemente fuertes. Sus ojos miraban hacia adelante proporcionando visión binocular para calcular distancias. Su olfato era extraordinario, mejor que el de un buitre actual. ¡Un T-Rex podía oler carroña a 32 km de distancia! Recientes estudios sugieren que podría haber tenido plumas. 🪶
Matthew Bonnan, paleobiólogo en Universidad Stockton, sugiere una posibilidad intrigante. Ya en el Cretácico había numerosos terópodos plumosos y pequeños trepando árboles. Asumiendo que plantas con flores continuaran expandiéndose como en nuestra historia, ¿podrían dinosaurios similares a primates haberse especializado aprovechando frutas? Bonnan argumenta que la evolución de ojos grandes orientados hacia adelante con visión de color en primates fue principalmente para forrajear frutas. Existe conexión entre ser frugívoro y tener cerebro más grande. Uno podría imaginar dinosaurios arbóreos formando relación coevolutiva con plantas con flores comiendo frutas y dispersando semillas. Esto podría impulsar selección para cerebros más grandes y comportamientos más complejos. Sin embargo, esto sigue siendo altamente especulativo.
Otra consideración es que dinosaurios ya estaban en declive antes del impacto del asteroide. Algunas evidencias sugieren que tasas de extinción superaban tasas de especiación de nuevas especies. El enfriamiento global durante Cretácico tardío hacía difícil para criaturas grandes con enormes necesidades dietéticas prosperar. Mamíferos pequeños y ágiles estaban mejor equipados para soportar este enfriamiento global que continuó durante decenas de millones de años. Hubo también aumento dramático de temperatura hace aproximadamente 20 millones de años. Esto vio evolución de mamíferos terrestres gigantes como perezoso gigante y aves del terror, verdaderos herederos de la corona de Tiranosaurio. Los primeros homínidos, fósiles similares a simios, son de época similar, aproximadamente hace 7 millones de años.
“Los dinosaurios que viven hoy en día, las aves, son realmente inteligentes. De hecho, tienen más neuronas en sus cerebros que los mamíferos, en promedio. ¿Pero podrían las aves algún día alcanzar cognición similar a la humana? No lo sé. Probablemente se necesitarían millones de años más de evolución, y aun así no hay garantías.” — Steve Brusatte, paleontólogo Universidad de Edimburgo
Una vez que simios con cerebros complejos, capacidad de uso de herramientas, dieta amplia y resistencia notable aparecieron, el surgimiento de especie homínida dominante parece casi inevitable. Pero esto requirió condiciones específicas de África. Sabanas abiertas favorecían bipedalismo para ver sobre pasto alto. Cambios climáticos cíclicos creaban presiones selectivas para adaptabilidad. Competencia con grandes carnívoros impulsaba inteligencia social y cooperación. Estos factores únicos probablemente no existirían con dinosaurios dominando ecosistemas. Los grandes terópodos ocuparían nichos ecológicos de grandes depredadores. Saurópodos gigantes consumirían vegetación masiva. Mamíferos permanecerían pequeños, nocturnos y marginales. Nunca tendrían oportunidad de diversificarse en formas grandes y complejas.
🐦 DATO CIENTÍFICO: Las Aves – Dinosaurios Que Sobrevivieron
¡Las aves modernas SON dinosaurios! Evolucionaron de terópodos pequeños y emplumados durante el Jurásico hace 150 millones de años. El ancestro común de todas las aves modernas sobrevivió la extinción masiva. Hoy existen más de 10,000 especies de aves (más que mamíferos). Son los únicos dinosaurios que sobrevivieron. Las características que compartimos: estructura esquelética similar, huesos huecos, ponen huevos, tienen plumas (los dinosaurios terópodos también las tenían). El Archaeopteryx, descubierto en 1861, fue el primer “eslabón perdido” entre dinosaurios y aves. ¡Los pollos modernos comparten 60% de ADN con T-Rex! La evolución es fascinante.
Si dinosaurios sobrevivieran hasta era moderna y humanos de alguna manera evolucionaran, la coexistencia sería problemática. Victoria Arbour, paleontóloga en Museo Real de Ontario, señala que humanos son excepcionalmente buenos exterminando megafauna mediante caza, cambio climático o destrucción de hábitat. Dinosaurios en siglo veintiuno, como animales modernos, probablemente tendrían poblaciones reducidas y enfrentarían amenaza de extinción. Dinosaurios grandes probablemente persistirían solo en reservas protegidas, equivalentes modernos de Parque Jurásico. Dinosaurios pequeños que infringieran cultivos o ganado probablemente serían cazados como animales “molestos” como lobos y dingos hoy. Sería muy difícil para saurópodos grandes sobrevivir junto a nosotros. Son tan grandes y requerirían tanta comida que dudo pudiéramos reservar suficientes espacios salvajes para que prosperaran.
La diversidad de aves modernas también sería drasticamente diferente. Aunque aves coexistieron con dinosaurios durante largo tiempo en Cretácico, su diversidad era baja comparada con hoy. Grupos de aves modernas experimentaron radiación explosiva después de extinción masiva, posiblemente porque pterosaurios se extinguieron y abrieron nuevos nichos. Sin extinción masiva, tal vez aves no serían tan diversas y exitosas como hoy. Quizás no tendríamos cosas como aves canoras, loros, halcones o colibríes. Pterosaurios continuarían dominando cielos, limitando severamente evolución y diversificación de aves. Mamíferos voladores como murciélagos probablemente nunca evolucionarían con pterosaurios ocupando todos los nichos aéreos nocturnos y diurnos.
La pregunta de si dinosaurios habrían desarrollado civilización tecnológica depende de múltiples factores improbables convergiendo. Necesitarían evolucionar cerebros masivos superando restricciones metabólicas. Necesitarían desarrollar extremidades capaces de manipulación fina de herramientas. Necesitarían sociedades complejas con comunicación sofisticada. Necesitarían curiosidad científica y capacidad de pensamiento abstracto. Todo esto mientras mantenían plan corporal reptiliano básico. La convergencia evolutiva, donde organismos no relacionados evolucionan rasgos similares, es real. Pero tiene límites. Ojos evolucionaron independientemente múltiples veces. Alas evolucionaron en insectos, pterosaurios, aves y murciélagos. Pero inteligencia nivel humano evolucionó una sola vez en miles de millones de años de historia de vida en Tierra.
El experimento mental del dinosauroide, aunque científicamente problemático, sirve propósito valioso. Nos fuerza a confrontar nuestros sesgos sobre inteligencia y evolución. Asumimos que inteligencia similar a humana es objetivo evolutivo inevitable. Pero esto refleja antropocentrismo más que realidad biológica. Inteligencia es costosa de mantener y desarrollar. Solo proporciona ventaja adaptativa en circunstancias específicas. Para la vasta mayoría de organismos en historia de Tierra, otras adaptaciones como velocidad, fuerza, camuflaje o reproducción rápida fueron más exitosas que inteligencia alta. Los dinosaurios no aviares prosperaron durante 165 millones de años sin desarrollar inteligencia comparable a humanos. Eran increíblemente exitosos con estrategias que no requerían cerebros grandes.
La extinción de dinosaurios no aviares fue catástrofe para ellos pero oportunidad para mamíferos. Liberó nichos ecológicos permitiendo radiación adaptativa masiva de mamíferos. Sin ese evento de extinción, el mundo sería radicalmente diferente. Probablemente más similar a mundo del Cretácico que a cualquier cosa en nuestro presente. Grandes dinosaurios herbívoros dominarían paisajes. Terópodos gigantes serían depredadores apex. Pterosaurios controlarían cielos. Reptiles marinos como mosasaurios dominarían océanos. Mamíferos existirían pero como criaturas pequeñas, nocturnas, insectívoras viviendo en sombras. La Tierra sería planeta de reptiles, no de mamíferos. Y casi ciertamente sería planeta sin humanos, sin civilización, sin tecnología, sin filosofía preguntándose sobre caminos no tomados de evolución.
El legado del asteroide que extinguió dinosaurios es profundamente paradójico. Fue uno de mayores desastres en historia de vida en Tierra. Extinguió 75% de todas las especies. Terminó dominio de 165 millones de años de dinosaurios no aviares. Pero también fue evento que hizo posible nuestra existencia. Sin esa catástrofe, los ancestros mamíferos de humanos nunca habrían tenido oportunidad de evolucionar en formas grandes y complejas. Nunca habrían desarrollado cerebros masivos y sociedades complejas. La historia de vida en Tierra está llena de tales ironías. Desastres que parecen finales son comienzos. Extinciones masivas, aunque terribles, abren nuevas posibilidades evolutivas. El impacto del asteroide hace 66 millones de años fue fin de una era y inicio de otra. Fue fin de edad de reptiles y comienzo de edad de mamíferos que eventualmente produciría nuestra especie.
