Baterías de estado sólido prometen revolucionar el almacenamiento de energía renovable con mayor densidad y seguridad

Baterías de estado sólido prometen revolucionar el almacenamiento de energía renovable con mayor densidad y seguridad

El sector del almacenamiento energético experimenta una transformación significativa durante 2025 con el desarrollo de baterías de estado sólido, una tecnología que promete mayor densidad energética, tiempos de carga más rápidos y ciclos de vida más prolongados que las baterías de iones de litio tradicionales. Estas innovaciones responden a la necesidad crítica de gestionar la intermitencia de las energías renovables.

Las baterías de estado sólido sustituyen el electrolito líquido o gel por un material sólido, generalmente compuesto de cerámicas o polímeros. Esta modificación reduce el riesgo de fugas o incendios gracias a la ausencia de líquidos inflamables, un problema recurrente en las baterías convencionales que ha obligado a los fabricantes a reforzar considerablemente las zonas de protección.

El mercado mundial de baterías alcanzará los 423.900 millones de dólares en 2030, según proyecciones de la industria. Este crecimiento se debe al impulso de la movilidad eléctrica, el almacenamiento de energía renovable y la demanda de electrónica de consumo. Las políticas gubernamentales que favorecen vehículos de cero emisiones mediante incentivos fiscales y regulaciones sobre emisiones de carbono aceleran esta expansión.

“La integración de inteligencia artificial en los sistemas de gestión de baterías permitirá optimizar la eficiencia energética y predecir la demanda con mayor precisión”

Expertos del sector energético

La empresa china Penghui Energy anunció la primera batería de estado sólido de producción en masa con una densidad energética de 280 Wh/kg. Los ingenieros de la compañía de Guangzhou aseguran que el coste de producción es solo un 15 por ciento superior al de las baterías actuales, una cifra que podría ampliar su margen de uso en la flota de vehículos eléctricos.

El fabricante Chery Automobile presentó un prototipo con densidad energética de 600 Wh/kg, el doble que la mayoría de las baterías actuales para vehículos eléctricos. Esta nueva batería podría ofrecer una autonomía real de 1.300 kilómetros, según medios especializados chinos. Las pruebas de seguridad mostraron que el sistema resistió una prueba de penetración con clavos sin incendiarse ni producir humo.

La Comisión Europea aprobó un fondo de 1.500 millones de euros para apoyar el proyecto Prometheus, liderado por ProLogium Technology. La iniciativa busca desarrollar baterías de estado sólido de próxima generación con una gigafábrica de 48 GWh en Dunkerque, Francia. La inversión total del proyecto alcanza los 5.200 millones de euros, con apoyo financiero comprometido hasta 2029.

El fabricante chino Dongfeng anunció planes concretos de comercialización para 2026, adelantándose a competidores que proyectan lanzamientos para 2030. La compañía propone un sistema compuesto por un cátodo ternario de alta capacidad, un ánodo de silicio-carbono y un electrolito polimérico. La producción inicial está programada para septiembre de 2026.

En el sector de almacenamiento de energía renovable, España se perfila como protagonista en 2025. El país implementará el mercado de capacidad durante el primer semestre, un mecanismo aprobado en diciembre de 2023 que busca garantizar la seguridad del suministro eléctrico mediante la remuneración de potencia firme disponible.

Este sistema proporcionará estabilidad a las inversiones en almacenamiento energético, reduciendo riesgos y complementando los ingresos del mercado diario. Una implementación exitosa ayudará a reducir la volatilidad de precios y facilitará la entrada de tecnologías de almacenamiento en el mix energético nacional.

Las tecnologías de almacenamiento de larga duración experimentarán un desarrollo significativo. Las baterías de flujo redox destacan por su capacidad de almacenamiento a gran escala y menor degradación. Las baterías de iones de sodio emergen como alternativa más económica, aprovechando la abundancia del sodio frente al litio.

“Para 2025, el 40 por ciento de las nuevas instalaciones solares residenciales incluirán almacenamiento de energía en baterías”

Análisis del mercado energético

La reducción de costes en baterías de iones de litio genera un impacto significativo en el mercado. Las proyecciones indican que esta disminución no se debe únicamente a los precios del litio, sino a aumentos en los avances tecnológicos, la eficiencia y las economías de escala. La industria minera ya opera cerca de sus límites de producción.

Los proyectos híbridos que combinan generación renovable con almacenamiento están maximizando la eficiencia de las plantas, reduciendo costes y optimizando el uso de infraestructuras existentes. Sin embargo, es esencial revisar normativas que afectan la prioridad de despacho de estas plantas, ya que impactan su viabilidad financiera.

El hidrógeno verde se posiciona como tecnología prometedora para descarbonizar sectores difíciles de electrificar, como la industria pesada y el transporte marítimo y aéreo. Este vector energético permite almacenar el exceso de electricidad generada durante períodos de alta producción y reconvertirla mediante pilas de combustible cuando la demanda es alta y la generación renovable baja.

En Noruega, las baterías de estado sólido demostraron estabilidad en condiciones extremas en parques eólicos marinos, almacenando energía durante los picos de producción. En Japón, se integraron en microredes para equilibrar la generación y demanda, optimizando el uso de fuentes renovables en sistemas descentralizados.

La empresa QuantumScape anunció una colaboración con Corning Incorporated para desarrollar separadores cerámicos a escala industrial. El desarrollador de baterías de estado sólido cerró el segundo trimestre de 2025 con liquidez suficiente para continuar el desarrollo tecnológico hasta 2029. PowerCo, la división de baterías del Grupo Volkswagen, comprometió una inversión cercana a los 300 millones de dólares.

La compañía estadounidense Form Energy desarrolla una batería de hierro-aire que podría almacenar energía durante más de 100 horas, ofreciendo una nueva opción para absorber la volatilidad de las energías renovables. Si se comercializa, esta tecnología podría superar los retos de la intermitencia solar y eólica, acelerando el despliegue a gran escala.

Los avances en nanotecnología aplicada a la industria solar están impulsando la implementación de nuevos materiales como el grafeno y las perovskitas. Estos compuestos muestran potencial para mejorar la eficiencia de los paneles solares y reducir su coste. Se estima que en 2025 se verán paneles ultradelgados y flexibles que pueden instalarse en superficies donde antes no era viable.

La Agencia Internacional de la Energía prevé que en 2030 el parque mundial de vehículos eléctricos alcance los 245 millones de unidades, casi 20 veces más que en 2020. Este crecimiento será posible gracias a los avances en tecnología de baterías. BloombergNEF predice que la capacidad mundial de almacenamiento de energía se multiplicará por más de 15, alcanzando más de 1.000 GWh.

Los desafíos técnicos persisten. La optimización de materiales y la reducción de costes de producción siguen siendo obstáculos para la comercialización masiva. Los expertos de la industria china advierten que la producción real a gran escala podría darse a partir de 2030, con implementaciones piloto en vehículos de demostración a pequeña escala viables en 2027.

Las colaboraciones entre gobiernos, empresas y centros tecnológicos serán esenciales para reducir costes y ampliar la adopción. Estados Unidos planea duplicar su capacidad de almacenamiento de baterías, añadiendo 14,3 gigavatios en 2024 para la resiliencia de la red y la integración de fuentes renovables.

El proyecto español Smartbatt desarrolla baterías de litio modulares con diseño mecánico optimizado y sistema de control avanzado basado en inteligencia artificial. El objetivo es integrar distintas fuentes de energía priorizando el uso de renovables bajo escenarios de máxima eficiencia energética, considerando la demanda de la red y reduciendo el riesgo de episodios de inestabilidad en el suministro.

La rentabilidad del equity en proyectos de baterías puede superar el 10 por ciento si se implementan adecuadamente los mercados de capacidad, según estimaciones del sector. Estos incentivos, combinados con avances tecnológicos, podrían acelerar la adopción masiva de soluciones de almacenamiento en los próximos años.

El almacenamiento energético actúa como catalizador para el desarrollo masivo de renovables. Al evitar la canibalización de precios en el mercado y reducir los vertidos de energía no utilizada, las baterías garantizan un uso más eficiente y sostenible de los recursos. La seguridad del suministro energético mejora con la mayor integración de fuentes limpias.


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